El cuerpo comienza a prepararse para la reparación celular.
Regulación de las hormonas del hambre: Leptina y Ghrelina.
Preparación del cuerpo para la actividad y el metabolismo energético.
La falta de sueño crónica altera el equilibrio hormonal, incrementando el deseo por alimentos altamente calóricos y reduciendo la capacidad del cuerpo para gestionar la insulina de manera eficiente.